
La radio tiene una magia que ninguna otra plataforma posee: la capacidad de conectar en tiempo real, de ser la voz que acompaña a alguien en el tráfico, en su oficina o en la comodidad de su casa. Mi paso por Rumbera Network en Maracaibo no fue solo un trabajo; fue una escuela de comunicación, agilidad mental y, sobre todo, de conexión humana.
La adrenalina de la radio en vivo
Ser locutora en la 98.7 FM significaba estar siempre «encendida». Como periodista y voz de la emisora, mi labor iba más allá de presentar canciones. Se trataba de curar contenido que resonara con el sentir del marabino, de informar con veracidad pero con ese toque de cercanía que define a la cadena.
Cada vez que se encendía la luz roja de «On Air», el compromiso era el mismo: entregar excelencia. Desde las entrevistas en cabina hasta los reportes de calle, cada minuto al aire me permitió pulir la dicción, el tono y la capacidad de improvisar ante cualquier imprevisto técnico o informativo.

El escenario: animación y presentación de eventos
Si la cabina es el corazón de la radio, los eventos en vivo son su alma. Tuve la oportunidad de representar a Rumbera Network como animadora en diversos escenarios de la ciudad, y esa es una experiencia que te transforma como comunicadora.
¿Qué aprendí animando eventos para la 98.7 FM?
- Lectura de audiencia: No es lo mismo presentar un showcase musical que un evento corporativo o una activación de marca en la calle. Hay que saber cuándo elevar la energía y cuándo mantener la sobriedad.
- Manejo de crisis: En vivo no hay «borrar» ni «editar». Si algo falla, la sonrisa y la seguridad en el discurso son tus mejores herramientas.
- El poder de la voz: Descubrí cómo la entonación correcta puede movilizar a cientos de personas y crear una atmósfera de celebración en cuestión de segundos.


Más que comunicación, una identidad
Rumbera Network me permitió entender que el periodismo y la locución son puentes. Como profesional de la comunicación, mi objetivo siempre fue dejar una huella positiva en cada oyente, asegurándome de que la información fuera útil y el entretenimiento de calidad.
Miro hacia atrás y agradezco cada bache en la vía reportado, cada entrevista realizada y cada «Ruuuumbera!» gritado con el alma frente a un micrófono. Esas experiencias en Maracaibo son los cimientos de la profesional que soy hoy.
